Manual del perfecto makarra y psicopata (II de IX) : Cómo hacer amigos

Bienvenido al manual del psicópata. Estás ante una doctrina o guía de conducta para todo buen psicópata o aspirante a degenerado; una pequeña ayuda de cara a convertirte en la persona non grata que siempre has deseado ser.

Capítulo 2: Cómo hacer amigos

Para elegir correctamente a las víctimas de tus crímenes necesitarás conocer gente. Sí, ya sé que son asquerosos, pero si necesitas estrangular a una tía no te bastar con buscar a alguien con el pelo largo, podría ser un perro. Así que te conviene tener amigos con los que hablar. De verdad.

He aquí una serie de consejos para resultarle simpático a la gente. Síguelos a rajatabla y verás cómo rápidamente todo el mundo empieza a mirarte de otra forma:

Esconde una bolsa de patatas fritas en el fondo de la basura. Cuando tengas hambre, hurga un poco en el cubo de la basura, saca una patata y cómetela. Por supuesto, en público. Invita a tus amigos; si se cortan, diles que se sirvan ellos mismos.

Colecciona mierdas de perro en tarros de cristal. Los de comida para niños tienen el tamaño adecuado. Ponles etiquetas con fechas y lugares, o explicando su valor sentimental. Clasifícalas de acuerdo con lo que creas que había comido el perro. Pide a tus amigos ayuda para completar la colección, o toma prestadas sus mascotas.

Presume de ser capaz de abrillantar tu coche con el sebo de tu cabello. Levantarás envidias, pero las mujeres te admirarán. Tú y yo sabemos el truco, claro; realmente, encerarás el coche con la cera de tus oídos, que queda mejor.

Lee un diccionario al revés para buscar mensajes secretos. Intenta convencer a tus amigos de que hay una conspiración contra ti, y pídeles ayuda y comprensión. Aquéllos que no estén contigo forman parte de la conspiración.

Cuando alguien te diga “buenos días”, contesta diciendo que tienes otros planes. Si tienes ese tipo de planes que no le puedes contar a la gente, cuéntaselos; les importa, porque saben que podrían formar parte de ellos muy pronto.

Quédate mirando a la gente a través de las púas de un tenedor, como si estuvieses en la cárcel. Grita pidiendo un abogado o un teléfono. Si te contestan agresivamente, denúncialos por torturas y malos tratos. Pásate una noche así, y al día siguiente tendrás motivos para estar cabreado.

Haz tu declaración de la renta usando números binarios. A los inspectores les encantar. Usa decimales y fracciones periódicas para los céntimos. Redondea a tu favor. Protesta al defensor del pueblo si te ignoran.

Igualmente, calcula integrales y haz tus deberes de física usando números romanos. Los correctores agradecerán un poco de originalidad. No te preocupes, ellos saben mucho de física, serán capaces de entenderlo todo.

Compra una caja de condones y pregúntale al cajero dónde está el probador. Insiste para que te ayude. Averigua cuál es tu talla. Recuerda, él debe preocuparse por tu satisfacción. Vuelve al día siguiente y cuéntale alguna historia en hora punta, cuando tenga la tienda llena de clientes.

Conduce hasta el trabajo marcha atrás. El embotellamiento no es culpa tuya; responde a todas las provocaciones. Observa cómo los coches se oxidan.

Cóbrale a tu doctor, abogado, etc. por el tiempo perdido en la sala de espera. Ponte agresivo si te ignoran. Busca el apoyo del resto de la gente que esté esperando en ese momento, nadie te entenderá mejor.

Invéntate un lenguaje y sal a la calle a hablar con la gente. Insulta a aquellos que no te entiendan. Vete a una comisaría y pide un traductor. Entra en una biblioteca y busca literatura. Pregunta en una agencia de viajes cómo puedes volver a casa.

Hazte dos coletas con los pelos de la nariz. Persigue a las chicas diciéndoles que es una zona muy sensible. Ofrécete a hacerles coletas a ellas también.

Lanza un falso rumor muy desagradable, a ver si eres capaz de reconocerlo cuando alguien te lo vuelva a contar. Si implica a algún conocido tuyo, ser más divertido.

Suscribe a tu jefe contra reembolso a la revista “Demencias esquizoides y paranoias psicópatas”. Procura que su mujer se entere, mandándole fotos trucadas de tus más perversos actos sexuales. Puedes contarle algo a ella en persona, e intentar ligar con ella. Luego mátala para que nadie se entere, y procura hacerlo de forma que la poli sospeche del marido.

Vete de compras; suda o pásatelo todo por el sobaco; devuélvelo al día siguiente, con la excusa de que las fresas no eran de tu ella.

Hazte un tatuaje en la frente que diga “No moleste, cabrón, o le cortaré los huevos”. Cumple tus promesas. Ideal para iniciar conversaciones. Recuerda, si gritan es que te están siguiendo la broma.

Súbete al ático y tira gatos y perros a la calle. Comprueba que los gatos caigan sobre cuatro patas, y repite el experimento hasta lograr un fracaso. Si no los encuentras, te servirán melones podridos o pianos de cola. También puedes bombear agua desde una cloaca y regar a la gente de la calle; en verano se alegrarán.

Haz una lista de las cosas que tienes que hacer; llénala con cosas que ya has hecho, y siéntete satisfecho contigo mismo. Cuéntales a tus amigos por qué estás tan orgulloso. Apunta en la lista los nombres de aquellas personas que te digan algo desagradable.

Dales golpecitos afectuosos en el hombro a todas aquellas personas con menos de 18 años, diciéndoles lo mucho que han crecido. No importa que no los conozcas de nada, se alegrarán.

Tararea continuamente alguna musiquilla, como si fueses un compositor en plena tarea creativa. Usa la pierna como metrónomo, y conseguirás que la gente te recuerde.

Vete al examen final de alguna asignatura en la que no te hayas matriculado. Cuando el profesor te diga algo, insiste en que has ido a todas las clases. Como no estás matriculado, puedes comportarte como te dé la gana. Tráete una copia de la guía para estudiantes de tu universidad, y diles que busquen, por ejemplo, alguna razón por la cual no puedes hacer el examen tocando un tambor. No olvides decirles al final un “ya se lo dije…”.

Planta el perro del vecino. Riégalo para que crezca. Abusa sexualmente del mobiliario de tu jardín. Busca un tesoro enterrado en el jardín del vecino, y, si te pregunta por los agujeros, échale las culpas al perro.

Vete a un funeral y empieza a contar chistes. Ríete. Dona el cuerpo del fallecido a la ciencia. En un crematorio, di que la quemen por bruja. Afílate los dientes y chúpate los labios. Haz un exhorcismo. Dile a la viuda que los resultados del análisis indican que está embarazada.

Llama a la policía y empieza a respirar lentamente. Confiesa un crimen que no has cometido. Durante el interrogatorio, moléstate a ti mismo, cabréate, y deja de hablarte.

A las cuatro de la madrugada, marca un número de teléfono a boleo y di que te vas a suicidar. Tendrás al tío que cogió el teléfono toda su vida preocupado, pensando si era cierto o no; si era un conocido, amigo o incluso familiar suyo; si era por su culpa… acabará ingresado en un manicomio.

Sal a la calle vestido con una ensalada. Si la gente te dice cosas, es que no les gusta. Cambia los ingredientes hasta encontrar la receta correcta.

 

Seguro que puedes decir alguna chorrada

XHTML que puedes poner

a b strong quote blockquote br cite li ul img i em strike

Advertencia: Los comentarios se pasan por el filtro Akismet, si no llega a publicarse, háznoslo saber.