Manual del perfecto makarra y psicopata (III de IX) : Cómo causar una buena impresión

Bienvenido al manual del psicópata. Estás ante una doctrina o guía de
conducta para todo buen psicópata o aspirante a degenerado; una pequeña
ayuda de cara a convertirte en la persona non grata que siempre has
deseado ser.

Capítulo 3: Cómo causar una buena impresión en una cena formal

Bien, ya has conseguido rodearte de una pandilla de babosos que no conocen tus aficiones secretas. Estos idiotas pueden pensar que una forma de pasárselo bien es ir a cenar a algún sitio y ponerse a hablar. A menos que tengas una buena ametralladora, no deberías dar rienda suelta a tus instintos en un restaurante, porque suele haber demasiada gente. Mantenlos engañados un poquito más; compórtate civilizadamente y no te los comas todavía. Otra razón para que aprendas estos trucos es que las mujeres suelen pretender que las invites a cenar. Recuerda, si se te notan las intenciones, saldrán corriendo; por regla general, no les gusta ser descuartizadas

Suénate los mocos en la manga de tu vecino de la derecha, y luego en la del de la izquierda. Ten cuidado con los botones, te pueden hacer daño en la nariz.

Quédate mirando fijamente al cuello de alguna mujer/hombre que cene contigo, haciendo chasquear tus dientes. Babea. Araña el mantel.

Guiña espasmódicamente. Si te preguntan, finge que no sabes a qué se refieren. Otros tics pélvicos pueden tener efectos impresionantes.

Haz comentarios en voz alta sobre la gente de las mesas de alrededor. Mírales. Sácales la lengua y hazles carantoñas.

Levántate de la mesa cada cinco minutos, y da una vuelta a la misma con los brazos extendidos haciendo ruidos de avión. Bombardea con salsa a los comensales de al lado, sobre todo si tienen niños, que se te unirán enseguida para vergí¼enza de sus padres.

Cuando te pregunten qué es lo que quieres, di “¿no tienen algo verde, viscoso, y que esté vivo?”.

Pide un barril de manteca de cerdo y una barra de pan.

Silba a las piernas de las mujeres. Especialmente si eres mujer.

Si es una cena íntima, cuéntale a tu pareja tu historial con hombres, mujeres, animales y cosas. Pregúntale por sus experiencias con muertos. Si es ella la que empieza a contarte su vida, saca una harmónica y empieza a tocar algo triste.

Haz un sacrificio a alguna deidad que requiera salpicar de grasa a todo el mundo en la mesa. Tráete velas y ponlas en círculo. Entona cánticos. Pide platitos para la sangre. Pregunta si hay algún voluntario para donar sangre humana.

Come de los platos de los demás sin pedir permiso. Déjales muestras de tu plato. Antes puedes haber escupido encima huesos de aceitunas o espinas de pescado, o cualquier otra cosa. También puedes escupir directamente sobre el mantel, o el plato del de al lado; si quieres afinar tu puntería, prueba con el plato de enfrente o con las copas de vino.

Si vas invitado, pide lo más caro y no lo pruebes. Si no, cómete todo tu plato en medio minuto, ignorando a los demás. Sé ruidoso. No uses los cubiertos; de todas formas, no ibas a acertar con el adecuado.

Habla mientras masticas a dos carrillos; expulsa miguitas con fuerza para que lleguen a los platos de los demás. Pide perdón mientras se las arrancas a manotazos.

Las sopas y consomés están más ricas cuando las chupas del mantel o del traje de tu vecino, especialmente si es de tu sexo preferido. Asegúrate de echarle encima una cantidad suficiente de líquido como para mancharle tu zona favorita de su traje, y procura echárselo muy caliente, porque se enfriará rápidamente. Ahora sí que puedes usar la cuchara.

Pídele a alguien que te haga un tatuaje en el culo. “Resucita” el tema varias veces a lo largo de la conversación, prometiendo ducharte ese día. Ofrécete a devolverle el favor con otro tatuaje.

Pide algo asqueroso para los demás.

Hazte pasar por mudo y comunícate haciendo gestos obscenos durante toda la noche.

Cuando te pregunten dónde quieres sentarte, pregunta si tienen una mesa desde la que se vean todas las entradas, que esté lejos de las ventanas, y cerca de una salida de emergencia. Actúa nervioso.

Chupa tu plato y el de los demás. Invita a que chupen del tuyo.

En caso de discusión, defiende los dos lados. Insulta a quien no esté de acuerdo contigo, y al que esté de acuerdo, pregúntale por qué te sigue la corriente.

Escóndete debajo de la mesa. Llévate tu plato. Babea sobre las medias de las mujeres o méate en los pantalones de los caballeros.

Vete a los servicios, y, a la vuelta, deja tu ropa interior encima del respaldo de la silla de alguien. Si te piden explicaciones, argumenta diciendo que tiene que secarse.

Guárdate los huesos, y di que son para tu anciana e inválida madre, porque resulta muy caro alimentarla. Límpialos con cariño.

Insiste en que algún camarero te corte la comida en trozos pequeños. Hazle probar unos cuantos para ver si están envenenados.

Tráete un cubo y explica que tienes una curiosa enfermedad que hace que te encuentres mal repentinamente. Da detalles.

Pide una botella de vino caro, y, cuando te la den a probar, protesta diciendo que está estropeado. Indígnate. Repítelo tres o cuatro veces, o hasta que estés borracho de probar botellas nuevas; entonces di que pasas del vino porque te encuentras mal.

 

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