Manual del perfecto makarra y psicopata (IV de IX) : Piropos

Bienvenido al manual del psicópata. Estás ante una doctrina o guía de
conducta para todo buen psicópata o aspirante a degenerado; una pequeña
ayuda de cara a convertirte en la persona non grata que siempre has
deseado ser.

Capítulo 4: Piropos

Una de las tristes realidades de la vida es que a las mujeres les gusta que les mientan. Y más triste todavía es que ellas también te van a mentir a ti. Acepta las cosas como son, o tómate una sobredosis de matarratas.

Parte del juego es decirles que te gustan. Una regla importante es que disimules y no les digas que lo que realmente te gusta de ellas es el interior de sus intestinos. Por lo general, deberías hablar sólo de esas partes de su anatomía que te dejen ver; pero no les digas que lo que más te gusta de ellas es su codillo a la brasa. Una mujer también se sentir halagada si la miras discretamente, pero lo de masturbarte, sólo si no se da cuenta. Ya, ya sé que es un poco complicado y que las cabras dan menos problemas, por eso te doy una serie de ideas a continuación:

Tienes unos dientes tan amarillos que podrías untar de mantequilla una barra de pan.

Claro que te pongo la crema para el sol, pero antes aféitate la espalda.

Los pelos del sobaco te asoman por la manga de una forma muy elegante.

No te hace falta maquillaje ni para aparecer en Star Trek.

Creía que se te había corrido el rimmel, pero ahora me doy cuenta de que es un tatuaje que intenta despegarse de ti.

Tesoro, ¿por qué no encuentras a alguien que te entierre?

Para ser tan gorda, no sudas demasiado.

Estás preciosa; ¿cuántas horas te has pasado maquillándote?

Tienes cara de solitaria, ¿en qué intestino te has criado?

Qué mona eres, ¿te escapaste del zoológico, o te echaron los monos de la jaula por fea?

Si la grasa fuese oro, tú serías un tesoro.

Se te nota muy sana, tienes las garrapatas del tamaño de murciélagos.

Nena, si quieres que alguien te coma, búscate un tiranosaurio.

¿Sabías que los piojos cierran los ojos antes de picarte, igual que si fuesen a darte un beso?

Bailas muy bien, apenas noto tus doscientos kilos.

Tía, si quieres caricias, usa papel higiénico.

Y, aparte de los palillos, ¿quién más te ha besado?

Y, aparte de los tampones, ¿quién más te ha follado?

No te saltaría encima ni aunque fuese una pulga.

Con esa cara, seguro que tu madre se emborrachaba antes de amamantarte.

Qué dientes más interesantes; ¿los escogiste en un catálogo?

Qué dentadura más bonita; ¿me la dejas para que la pueda ver mejor?

Me encanta cómo cocinas; ¿has pensado en trabajar en un McDonald’s?

Por otra parte, no tienes que decirle estas cosas personalmente; puedes mandarle cartas. Esto sería sencillo si supieses escribir, pero si no, cuéntale tu situación a algún amigo (para hacer amigos, ver capítulo 2). A la hora de mandar una carta, es conveniente que no dejes manchas de semen sobre ella, porque los de correos se reirían de ti. Puedes perfumarla, pero practica un poco antes para ver cuánta diarrea debes usar. Procura ser original e inventivo, ella lo apreciar en su justo valor; por ejemplo:

Estimada señorita,

Apasionada y hondamente la quiero a usted jo-
ven hermosa; como es natural, yo deseo proce-
der con toda prontitud y eficacia, al fin de pre-
sentarla luego al altar de la iglesia y no enga-
ñarla vilmente, pues pienso que es usted la más pu-
ra, y el modelo inevitable de mujer buena y cas-
ta que puede haber existido.

Asimismo, deseo depositar en usted todo el se-
creto de mi alma, e impedir que mis venas se que-
men con ardiente pasión; y, después de haber for-
malizado nuestras relaciones, y haberlo comu-
nicado a su madrecita y hermanitas, quedaría mi ver-
dadera pasión correspondida, al fin de que la ha-
ga muy feliz ante tanta emoción.

La verdad le digo, que el más afortunado cu-
pido, mir ndonos con tan ardiente anhe-
lo, envidiaría nuestra dicha, pues créame, que el co-
nocer la felicidad matrimonial que desea toda mu-
jer es lo más importante en la vida.

Bueno, ahora lee sólo las líneas impares en cada párrafo… este tipo de cosas les encanta; no te dejes engañar; si parece cabreada es porque, debido a la educación que ha recibido, siente que debe portarse así.

 

Seguro que puedes decir alguna chorrada

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