Manual del perfecto makarra y psicopata (VII de IX) : Elegancia

Bienvenido al manual del psicópata. Estás ante una doctrina o guía de conducta para todo buen psicópata o aspirante a degenerado; una pequeña ayuda de cara a convertirte en la persona non grata que siempre has deseado ser.

Capítulo 7: Cómo tratar a tu novia

Una de las leyes de vida es que cuando no tienes una pareja, la buscas, pero cuando la consigues no sabes cómo librarte de ella. Para qué nos vamos a engañar… lo más eficaz para deshacerte de alguien es el truco del martillazo y la bañera de ácido clorhídrico, pero resulta más interesante y divertido putear a tu pareja, para que sea ella quien te deje a ti; esto tiene además la ventaja de que así tendrás motivos para odiarla posteriormente como si se tratase de tu peor enemigo.

No, no te creas que para conocer a las mujeres basta con saberse de memoria esas instrucciones que dicen “sople hasta que se inflen los pies de la muñeca”. Conviene conocer estos trucos; por ejemplo, si un día le preguntas a tu amiga cómo puedes cambiar la bombilla de encima de la bañera y ella te dice que empieces llenándola de agua, es que el fin de vuestra relación estÇa cerca.

Aquí tienes unos consejos para ser tú quien dé ese paso:

Después de pisar una mierda, límpiate el zapato con su almohada. Quéjate cuando cambie de postura para dormir.

Come ajos cuatro veces al día. Dile que es muy sano. No le invites.

Ofrécete a lavar tú la ropa. Al lavar sus medias, mételas “accidentalmente” con ropa que destiña su color más odiado. Devuélveselas con alguna media que no sea suya.

Quédate en éxtasis oliendo tu propia ropa interior. Aparta despectivamente la suya. Hazte gay y empieza a salir con su hermano menor.

Llámala a casa y ponla cachonda por teléfono; dile que vaya a tu casa a echar un polvo. Inmediatamente después, vete al cine con otra. Asegúrate de que tus padres vayan a estar en casa durante toda la tarde.

Tírate un pedo en público y échale la culpa a ella.

Tírate un pedo en privado y échale la culpa a ella. Antes de hacer esto, deberías aprender a usar una grapadora como arma defensiva.

Vete de viaje sin avisarla y llévate todos sus anticonceptivos. Escríbele una nota diciéndole que le dejas un montón de comida en el supermercado. Si al volver te pregunta por qué no llamaste, dile que tu amiga no tenía teléfono en su yate.

Grita el nombre de otra mientras hacéis el amor. Dile que no te apetece dormir con ella porque ya has follado hoy.

Mientras le chupas las tetas, dile: “no sé por qué, pero contigo me dan ganas de vomitar. Y mira que no es porque no me lleguen las tetas hasta el fondo de la garganta, porque otras las tienen más grandes que tú…”.

Preséntala a tus amigos como “mi lamepollas”. Cuando empiecen a reírse, diles que tiene un pequeño problema, y es que sólo se pone caliente cuando jugáis a la aspiradora. Luego, cuando te esté chupando la polla, méate en su boca. Si protesta, dile que el otro día se tragó semen y no dijo nada.

Ofrécete a prepararle la comida para el trabajo. Cuando se la prepares, en vez de un plátano métele una babosa dentro de un condón usado. Condiméntasela con pelos de tus sobacos.

Haz como si fueras a darle un beso, y tósele encima moscas muertas. Eso sí, procura que estén bien babaditas.

Espera a que se haya lavado los dientes, y dile después que use tu cepillo, porque tú has arrancado las costras amarillas del inodoro con el suyo. Acto seguido, hazle una foto y úsala para espantar esos pajarracos que no hacen más que picotear tus plantas.

Llama a un colega mientras estéis follando. Invítalo a que venga a tu casa a tomarse un café, para despertarte.

Cuando esté dormida, píntale el chocho de verde y pégale unos cereales. Instala una videocámara dentro del water para filmar el momento en que se siente a mear.

No laves los gayumbos que usas en el gimnasio durante un mes. Cuando vaya a visitar a su abuelita, pónselos en los bolsillos del pantalón. El gato de la abuela se pasar todo el rato arañándole sus partes.

Trénzale los pelos del culo, y mira a ver cuántas veces se tiene que restregar con el papel higiénico cuando vaya a cagar. También le puedes esconder el papel y dejarle a mano sólo papel de lija.

En un sitio público, pregúntale en voz alta por qué arranca la mierdecilla del casco de su moto con una espátula.

Pregúntale si es cierto eso que se cuenta de ella, que antes de conocerte a ti su vida sexual se limitaba al perro del vecino, que le lamía la miel que se ponía en el culo.

Grápale una nota con un corazón y vuestros nombres en el condón que lleva en la cartera para “ocasiones especiales”.

Dale bromuro durante una semana, y luego pregúntale si quiere hacer un cambio de parejas con los vecinos.

Cámbiale sus pastillas anticonceptivas por laxantes.

Cuando cenes con sus padres, insiste en beber de su diafragma.

Viola a su gato.

Ponle un candado al water y deja la tapa bloqueada en posición vertical.

No le digas que eres estéril hasta que ella le haya anunciado su embarazo a todo el mundo.

Frota enérgicamente su vaso de enjuagarse los dientes con tu glande después de hacerte una paja, asegurándote de haber impregnado todo el perímetro.

Límpiate el culo con su cepillo de dientes. Si nota algo raro, dile que es por culpa de esa pasta de dientes tan asquerosa que usa. Si no, protesta enérgicamente por lo mal que le huele la boca. La excusa ideal para dejar de besarla.

 

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