Papá, quiero ser policía local

Pues nada, anarroseo desde roscachapa lo que realmente pensamos muchos

Papá, quiero ser policía local

Si hay en este país un oficio digno, respetado y elogiable, ese es el de policía local. Su estupendo y eficiente trabajo es evidente y palpable a pie de calle por el ciudadano medio. Y nosotros, los roscachaperos, hemos sido especialmente bendecidos por las bondades de sus acciones. Así pues, quiero que este artículo sea mi particular homenaje a ese gran grupo humano que es la Policía local de Murcia.

 


Desde que se levanta bien temprano (a eso de las doce de la mañana) hasta que se acuesta, el Policía Local está siempre alerta y vigilante, con la seguridad ciudadana como único centro de su vida. No importa su familia, no importa su salud, no importa su religión, no importa su placer personal… todo eso es secundario, y él sólo piensa en defender a la ciudadanía. Su porra es un miembro más de su cuerpo (el cerebro, en concreto) y por eso nunca se separa de ella, ni para ir a cagar (cosa que realiza una media de siete veces al día). En su armario no hay vaqueros, ni chandals, ni camisas de vestir: él solo viste el uniforme oficial del cuerpo. Y por supuesto, la indispensable gorra en la cabeza, que para eso les dio Dios esa parte vacía del cuerpo.

Cuando todo está listo, se monta en su Patrol (tranquilos, que a gasolina invitan los ciudadanos) en compañía del Paco, su compañero de patrulla, y se dirigen al bar más cercano para tomarse unos carajillos. Y si por el camino se encuentran un par de jóvenes sentados en un banco, pues les dicen cuatro cosas bien dichas y les mandan a su casa, para que sepan que los delincuentes y holgazanes no tienen cabida en la sociedad respetable que ellos ayudan a construir y preservar. Eso sí, si a la salida del colegio se ven a un quinqui vendiéndoles drogas a los niños, mejor no se acercan no vaya a ser que tenga una navaja y todavía se puedan llevar un pinchazo. A ellos no les pagan para ser heridos, y además él pobre quinqui también tiene derecho a ganarse la vida ¿No? Y si encima hace que funcione la economía (sumergida) de la región, mejor que mejor.

Una vez llegados al bar, dedican todo lo que queda de mañana a discutir con los parroquianos lo mal que jugó Ronaldo el domingo anterior, o lo duras que se están poniendo las calles (menos mal que ellos están ahí dando el callo para evitarlo, a pie de barra de bar). Exhaustos por tanta energía derrochada pelando almendras, llega el momento de marchar a casa para dar buena cuenta del potaje que ha preparado la parienta, y para meterse una siesta de dos o tres horas para estar en condiciones de rendir a la noche.

Otra vez en la calle. Hoy es viernes y por tanto hay trabajo extra, ya que los malvados jóvenes, parásitos sociales que nada más que piensan en beber alcohol y destrozar todo lo que encuentren a su paso, estarán dispuestos a hacer de las suyas por las calles de la ciudad. Saluda al Paco y arranca el Patrol en dirección a la Plaza de la Universidad, donde hoy les han mandado a hacer la guardia. Hoy toca acción. Suben el todoterreno a la acera y lo aparcan en medio de la plaza, aún a sabiendas de que las canalizaciones que hay debajo de las losas no están diseñadas para soportar el peso de semejante mastodonte y que, por tanto, puede hacer un destrozo importante con semejante acción. Son las 23.00 horas y los primeros terroristas ya marchan por las calles, sin un rumbo cierto al que dirigirse para drogarse y alcoholizarse. Por si acaso, y para que estos sepan que están siendo vigilados, los trabajadores agentes se bajan de vez en cuando del coche patrulla y se dan un paseo por las calles cercanas. Es importante llevar una actitud marcadamente prepotente, pisando bien el suelo por donde marchan con sus botas, ya que es la única forma de que esos detestables jóvenes les respeten.

Por el camino ven como dos chicas son atracadas, navaja en mano, por unos chavales. Estos salen en corriendo con el bolso de las zagalas bajo el brazo, pero cuando ellas se acercan con un ojo morado a la pareja de agentes para pedir ayuda, les dicen que no pueden hacer nada porque a ver quién les demuestra a ellos que ese bolso no es de los que han salido corriendo al verlos. Y además, deberían haberte avisado antes… han pasado ya 50 segundos desde que se produjo el delito y los guardias están con las manos atadas. Siguen avanzando por las calles entre yonquis que potan y viejas que tiran la basura por la ventana, pero no hacen nada porque eso está fuera de su jurisdicción, cuando ¡oh sorpresa! ¿qué es eso que se ve allá a lo lejos? Sí, son tres jóvenes sentados en un banco con un litro de cerveza en la mano y hablando en voz baja. ¡¡Eso no se puede tolerar!! Cogen su walkie-talkie y avisan a todas las unidades en un kilómetro a la redonda, porque está claro que van a necesitar refuerzos, y se dirigen corriendo hasta el grupo de indefensos jóvenes.

Los policías se muestran implacables mientras los jóvenes les explican que sólo estaban bebiéndose un litrico y que pensaban tirarlo a un contenedor de vidrio en cuanto terminaran. A ellos eso les da igual, el delito de ingerir alcohol en la calle es el peor que ha concebido una mente humana, y no van a permitir que algo así se produzca mientras tengan fuerzas para evitarlo. Les expiden una multa por cabeza por la bebida, y otra más por las protestas, y se marchan por donde han venido con la satisfacción del trabajo bien hecho. De camino al Patrol le ponen una multa a un coche por tener 10 cm de parachoques encima de un paso de cebra, y dejan papeleta a dos o tres motos que estaban aparcadas en un lugar que no molestaban a nadie.

Como ya están hasta los cojones de tanto servir al ciudadano, aunque aún les quedan tres horas para terminar su ronda, se marchan a su casa a ver alguna pelicula porno y a beberse unas cuantas cervezas (sí, como esas que les rompieron en los pies a los jóvenes de antes). Una vez en la cama, se le da las buenas noches y un pellizco en el culo a la parienta, porque hay que ser un caballero, y a soñar con mejores tiempos en los que a la policía se le permitía pegar palizas por la calle a quien les diera la gana, y sin tener que dar explicaciones por ello. Una pena que con la llegada de la democracia eso se acabara.

5 Chorradas al viento en “Papá, quiero ser policía local”

  1. 8/11/2006 : 20:24:01
    Puestos a decir tonterias, luis ha dicho que...

    Amigos de la PNP quiero ser policia nacional tengo 15 años y mida 1.70cm

  2. 8/11/2006 : 21:26:05
    Puestos a decir tonterias, SedueRey ha dicho que...

    Ya empezamos como en el post de Edurne

  3. 8/13/2006 : 00:31:33
    Puestos a decir tonterias, Cowboy From Hell ha dicho que...

    aver seguro k hay maderos k cumplen cn su trabajo honradamente…naah, almenos yo no los he visto

  4. 4/25/2007 : 21:09:35
    Puestos a decir tonterias, picaporte ha dicho que...

    por esa regla de tres… los obreros de la construccion son unos salidos babosos, los curas pederastas, los profesores unos ineptos, los militares fumetas, los oficiales incompetentes, los zapateros vagos, los camioneros puteros y los butaneros unos folla madres… ¿no? la cultura esta para todos, pensadlo.

  5. 12/27/2007 : 20:37:31 Internet Explorer Internet Explorer 7.0 Windows Windows XP
    Puestos a decir tonterias, gagba ha dicho que...

    entiendo, y entiendo bien, que aquel q critique a cualquier tipo de cuerpo de seguridad es un ignorante y cae en el mas tipico error humano q es generalizar, haced un favor a vuestras familias y a vosotros mismo….MADURAD pronto y bien, no olvideis quienes sois y a quien perteneceis.
    Bueno una cosa más, el que no este de acuerdo con mi comentario, lo respeto, pero el q ni siquiera lo haya leido entero y este en desacuerdo sin llegar a razonar que le metan 6 pollas por el culo al mismo tiempo.
    Gracias y un saludo

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