Cómo desbaratar el fotolog de tu hija
- Deje comentarios hirientes en el fotolog. Ejemplo: “¿No te parece que ya estás grande para estas cosas?” o “En las fotos salÃs cada vez más fea”.
- En el comentario, evite hacer sus tÃpicos reproches de padre avinagrado, para que su hija no sospeche. No le diga cosas como “Suspendiste en navidad y estás perdiendo el tiempo con esto del flog”. Tampoco use el argumento “No limpias tu cuarto, pero tienes tiempo para fotografiarte las tetas”. No, no. Tiene que rematar su comentario con un “aguante Rihanna feat Jay Z” o “Avril Lavigne rules”. Utilice abreviaturas y jamás ponga una “Q” o una “C”: reemplácelas por la económica “K”: “Estás loka, ¿K hases a esta hora publikando fotos x aká?”
- Escriba los comentarios fingiendo dos o tres identidades de adolescentes que dialogan entre sà y se ponen de acuerdo en los siguientes puntos: a) el fotolog es un desastre; b) las fotos son horribles; c) la persona fotografiada es fea; d) ni siquiera ustedes tres, adolescentes piolas, sienten interés por esa pésima página (Evite la delatora expresión “adolescente piola”). Una de esas identidades tiene que violentarse en algún momento, y pasará de las tÃmidas expresiones de descontento a ofensas gratuitas estilo “K garcha es todo esto”.
- Hackée la cuenta de su hija. Investigue las contraseñas y los posibles nombres de usuario. No es difÃcil. Dialogue espontáneamente con ella; invÃtela al cine y a tomar un helado, gánese su confianza y sonsáquele la información necesaria. Luego posteé una foto que diga algo como “Este flog fue tomado por la Banda de Hackers de Lomas de Zamora” y cámbiele la contraseña. No le revele la nueva contraseña. Evite que, en reuniones familiares distendidas y con mucho alcohol, se le escape la expresión “Banda de Hackers de Lomas de Zamora”
- Queme el ordenador.
Los adolescentes pasan mucho tiempo frente a la PC, precisamente, porque la tienen todo el dÃa en su casa. Pero si se ven obligados a ir al cibercafé a revisar su fotolog, cargar las fotos en una PC desconocida y escribir en teclados de pésima calidad, con el tiempo y la incomodidad comenzarán a perder interés por las pavadas de fotologs, blogs y la internet en general. Esta estrategia debe realizarse con cuidado, pues conlleva el peligro de que su hija se mude al locutorio o a la casa de una amiga que tenga computadora y seguro contra incendio.
Visto y adaptado de “¿Qué estás buscando?”, la heredera de “¿que buscas qué?”


