Problemas al ir de compras
Este es un comentario sacado de esta noticia. Es tan bueno que no he podido resistir el publicarlo.
¿Qué queréis que os diga? Para mà ir de compras es un sufrimiento, cada vez me cuesta más encontrar ropa que me guste. Todo porque me niego ir vestida de putilla, pasar frÃo porque sÃ, comprar ropa de juguete que a los tres meses da pena verla o pagar un pastón por ella. Quiero faldas, no cinturones anchos. Quiero camisetas, no “tops” con agujeros. Quiero pantalones con los que no tenga que ir enseñando las bragas… o la anatomÃa.
De lo poco que encuentro que no causa pavor, me cuesta horrores encontrar talla. Vale, venga, esto tiene un pase. Mi talla deberÃa ser la… ¿A? Supongo. Suele ser la A. Dos de cada cuatro veces es la A, ¿no? Por favor, por favor, que sea la A.
Vas al probador rezando y la A te queda tan apretada de “aquÔ que hasta cuesta respirar. Y sienta raro. Ya empezamos. Argh. Mierda, no es la A. Vale, respir… Uff, mejor respira cuando te lo quites. Aaaaahora. Calma. Probemos la B.
Ostras, PedrÃn, no veo B. ¿Una C? No creo, pero estaba tan apretujada que puede ser. Además, el resto es un asco… Probemos la C.
Vuelves al probador rezando, esta vez en arameo… y tampoco es la C, esta queda floja de “allá”, tan floja que se te cae. Ni puñetera idea de cómo es fÃsicamente posible que se pueda caer esa clase de prenda, pero se cae. Y sienta raro.
Sales del probador rezongando, en klingon, que para eso una es trekkie. Miras con cara de asesina psicópata el resto de la tienda y ¡sorpresa, una B! ¡Dios existe! ¡Y es mujer! Vas dando saltitos al probador, cual Heidi bajando de la montaña. Esta vez sÃ, esta vez encontré ropa. El resto de la tienda te mira con cara… pues depende, ellos con cara de “esta tÃa es gilipollas”, ellas con cara de envidia porque siguen buscando SU B, tu novio con cara “¿falta mucho? Quiero mi bocadillo. Mmmm, bocaaaaaata…”. Te aferras a la prenda cual Smeagol encandilado por su anillo… ¡Ssssólo mÃa, mi tesssoro!
Esta es tu talla, seguro. SonrÃes al universo. Por fin dejarás los harapos remendados y volverás a vestir ropa de verdad. La A apretujaba, la C se caÃa, tiene que ser esta. Te la pones y… Y en décimas de segundo descubres que conoces muchos más idiomas de los que creÃas. El latÃn deja de ser una lengua muerta, le das una viveza que sorprende… Eso sÃ, el contenido no es apto para menores. La B, esa milagrosa B que iba a sacarte de ese maldito antro, tampoco es tu talla. “AquÔ, donde quedaba apretado, en esta queda flojo. “Allá”, que quedaba flojo, no te deja ni moverte de lo que aprieta.
Sales del probador. Despeinada. Roja. A medio vestir. Te has convertido en un Nazgul encabronado. El suelo de la tienda tiembla bajo tus pies. Te acercas al costillo, le dices que se acabó la expedición, y el pobre incauto susurra: ¿Dos horas y nada?. Animalico, el silencio es una gran virtud en ciertos momentos. Lo fulminas con la mirada. ¡No! ¡Nada! ¡Desde hoy pienso ir en pelotas!
Al final acabas pensando que tiene que haber algo mal con tu cuerpo o que tienes que ser una mujer picassiana para encajar en esas prendas. Comprar ropa es como ir a cazar: hay muchas lagartijas, pero pocos dinosaurios. Como cazador te conformas con un cocodrilo, pero ya hasta estos son de los chinos. ¡Maldito sector textil made in Chinwan!



Puestos a decir tonterias, tienda de té ha dicho que...
Lo cierto es que ya tengo asumido en qué tiendas, directamente, girar la mirada…y aun asÃ, aunque me jure no mirar, siempre pico para que me pase esto…
Puestos a decir tonterias, mrTavo ha dicho que...
Juas, me ha encantado x_D
Puestos a decir tonterias, Anael Sanabria ha dicho que...
¿Habéis leÃdo mi diario? XD XD XD Porque podrÃa haber sido yo: P