Historia de un rabino
- Dígame rabino: ¿Usted viene todos los días a rezar al muro de las lamentaciones?
- Sí, hijo, sí. Todos los días desde hace años. Rezo por los hombres, por quitar el hambre, por la paz… todos los días.
- Y ¿cómo se siente?.
- Pues… como si le hablara a una pared… ¡igual!








