Para empezar este día nada mejor que una historia, mejor dicho cinco historias de las cuales cada persona que lea esto tomará la parte que quiera o tal vez ninguna y solo piense que son un montón de palabras sin sentido.
Tu estarás estudiando pero yo gano más dinero que tu padre.
Comenzaremos con la primera historia. Alguien que en su adolescencia decidió que los estudios estaban de más en su vida y que después de vagabundear un par de años se le mostró que no necesitaba ni estudios ni conocimientos, que en ciertos trabajos podía conseguir suficiente dinero para cubrir todos sus caprichos. Todo, fiestas, coches, casas, una mujer, familia, todo pasajero. Ya que esa misma persona que en su adolescencia tuvo todo el dinero que quiso, pasados no más de diez años vio como desaparecía, como no hubo manera de mantener su vida y como tal vez y solo tal vez tendría que haber ahorrado y fortificado su futuro. Ya que a día de hoy ve como todo ese sueño se desvanece y no es capaz de sacar a delante ni su vida ni la de los que le rodean.
No sabes lo dura que ha sido mi vida.
Ha sido corta, así que entraremos en la segunda historia. Esta vez tenemos a una persona que tiene eso que los demás llaman potencial. Pero su vida ha sido demasiado fácil como para esforzarse así que solo ha dejado pasar el tiempo dejando que todo lo que tiene o ha necesitado apareciese a su alrededor. Casi en la inconsciencia de que si alguna vez ha tenido algo, alguien ha luchado por ponerlo allí. Pero no todo es eterno y pasados los mismos años que en el caso anterior, desconoce cómo salir a delante por sus propios medios, sin esperar a que alguien le tienda una mano para que no tenga que esforzarse en mantener lo que a su punto de vista ha sido una vida llena de trabas. Vida en la que siempre se ha esforzado más en contar como ese llamado potencial le ha servido para salir a delante que en utilizarlo para forjarse un futuro Y ahora solo le sirve para sentarse y mirar cómo no llega todo lo desea, desconociendo el porqué.
Si no te montas algo es porque no quieres.
Entraremos en la tercera con un abuelo. Alguien que en su vida se esforzó tanto, que dio su piel y su sangre para que a su vejez solo tuviese una muerte rodeada de falsas lagrimas y la espera de una herencia. Por supuesto una herencia repartida y disfrutada, no por los padres. Sino por los nietos, los protagonistas de esta historia. No hablaremos de sus conocimiento, ni de sus estudios, está claro que eso no determina como es una persona. Pero si, junto al dinero, determina su estatus. Al menos por ahora. Este tercer protagonista no ha tenido que pensar demasiado en su vida, simplemente aprovechar y pedir, no como el protagonista anterior. Ahora esta persona no está viendo como todo lo que tenia desaparece. Está viendo como su futuro y el futuro de los que le rodean se afianza a golpe de talonario. Y si ese futuro se tambalea, no se preocupa simplemente se paga uno nuevo. Todo por supuesto en memoria, o no, de quien lo dio todo por él.
Es mucha pasta, déjame que me lo piense.
Seguramente todos hemos visto pasar por nuestra vida alguien que ha vivido esta cuarta historia. Estamos hablando sin duda de quién tienes a un lado o al otro, de quien te mira desde detrás o has visto por la calle corriendo con una mochila, tal vez parezca mayor para llevarla, pero hay veces que la edad no quita la carga que llevas. Esta vez tenemos a alguien que se ha pasado la vida estudiando, y que ha visto los sueños pasar entre libros. Tal vez estemos hablando de una persona que viendo su futuro ha hipotecado su presente. Que viendo su pasado y viendo lo que ha costado que llegase donde está, no puede dejarse llevar sin dar un paso atrás para pensarlo. Es sencillo reconocer a este tipo de personas, simplemente vete a un centro comercial, es la persona que con algo en la mano centra su mirada en un punto, para tras unos segundos dejarlo de nuevo en su sitio, la que se marcha por la puerta aun pensado.
La culpa es suya, a mi no me mires yo nunca aposté por él.
Por fin llegamos a la última historia. Y quizás la más difícil de contar. No siempre nos damos cuenda de esa persona que casi pasa desapercibida, pero que extrañamente siempre está presente de una o de otra manera. Suelen ser personas que han superado su vida con el respaldo y la ayuda de los demás. Pero que por sí mismos no podrían hacer nada. Su mayor logro siempre fue la palabra y la mentira. Que sentados donde están mirando a quien miran solo intentan dar el siguiente paso a costa de los demás. Normalmente no nos percatamos de este tipo de personas. Ya que siempre habrá alguien delante suya que dé la cara por ellos. Pero no puedes dudar que están.
Si has llegado hasta aquí te habrás dado cuenta de que hay multitud de historias más y multitud de versiones de estas cinco. Quizás te hayas visto reflejado en alguna o quizás hayas reconocido a alguien. Pero ahora mismo son las que más claramente he podido ver.