«Anarroseo textualmente. Bueno, o no»

Comunicado especial navidad desde la delegación de gobierno

Desde la delegación de gobierno de este nuestro ayuntamiento facha nos complace anunciar el aumento del fervor cristiano para estas navidades. Este aumento del fervor cristiano se ha dado sobre todo entre la aquellos más humildes, que han visto como sus creencias en nuestro Dios, padre, señor, creador y todopoderoso les han llevado a la escenificación de belenes vivientes por todo lo alto y ancho de la geografía de esta piel de toro.

belenes_vivientesComprueben este fervor cristiano.

Y recuerden, lo importante no es ser solidario, eso puede serlo cualquiera. Lo importante es la caridad, sobre todo la entendida desde el (cada vez más) rico hacia el (cada vez más) pobre.

 

«Cualquier parecido con la realidad será considerado subversivo hacia la misma»

La invasión de los gilipollas

Anarroseo vilmente esta entrada al gran Rinzewind. Disfruten ustedes.

Salí de casa por la mañana a comprar el pan, como cada sábado. Se me habían pegado las sábanas y andaba apresurado; no sabía si todavía les quedaba en la pandería la variedad que a mí me gustaba.

  • Buenos días.
  • Buenas. ¿Les queda pan montañés?
  • Mi cometido en esta panadería es cocer el pan de la mejor forma posible y ofrecérselo a mis clientes, que para eso me pagan.
  • Erm… claro, si tengo el dinero. ¿Pero tiene… ?
  • Esto es un debate nominalista en el que yo no pienso entrar –dijo, alargándome una chapata y cogiendo el dinero de mi mano sin darme tiempo a reaccionar–. ¿Tenemos pan montañés? Pues tendremos que mirarlo, pero es momento de hornear la siguiente tanda y no de pararse a debatir detalles estériles que solamente le interesan a usted. Ahora, yo le digo: tenemos pan y lo tendremos durante muchos años. Y ahora si me disculpa, hay otros clientes que debo atender.

Me giré. Detrás de mí no había nadie. Volví a girarme. El panadero me miraba fijamente, sin titubear. Antes de darme a tiempo a decir nada, desapareció tras una puerta.

Abandoné el establecimiento ligeramente desorientado y con un pan que yo no había pedido. Mientras intentaba averiguar qué podía haber ocurrido, me dirigí hacia la parada del autobús para devolver unos libros a la biblioteca, que tampoco era cuestión de perder el tiempo en fin de semana. En la marquesina, un confuso cartel informaba de desvíos por obras. Tras unos minutos de espera, llegó el autobús y decidí preguntar.

  • Disculpe, ¿éste pasa por la biblioteca?
  • Mire, señor, yo solamente cumplo con mi obligación. Llevo veinte años al volante de los autobuses de esta ciudad y he de llevar este vehículo por el recorrido marcado.
  • Yo… no lo dudo. Pero como hay obras…
  • Las obras son buenas. A nadie se le ocurriría decir que las obras son malas. Si las obras desvían el recorrido, ¿quiénes somos nosotros para cuestionar estas decisiones? Ya le digo que son necesarias, y a veces es necesario apartarse de los recorridos prometidos. Puede que causen molestias, pero es algo inevitable y todos tenemos que hacer sacrificios. Usted se preguntará cuál es la solución. Pues mire, se lo voy a decir. La solución es más ciudadanía.
  • Le miré. Me miró. Una gota de sudor resbaló por mi frente.
  • ¿O es que usted cree que no tendría que haber obras?
  • No, claro que tendría que…
  • Eso pensaba.

Cerró la puerta y arrancó, dejándome de pie en la acera mirando al vacío. ¿Qué demonios estaba ocurriendo? Decidí serenarme desayunando (otra vez) en el bar más cercano.

Y allí lo vi. Sentado en la barra, con el miedo en el cuerpo previo a la conversación con el camarero, arrastré mi mirada hacia el televisor. Allí un señor con traje y corbata hablaba, y decía que “Marca España”, y que “más Europa”, y decenas de periodistas se afanaban en copiar sus palabras y entonces lo entendí. Estaban entre nosotros y cada vez se extendían más.

 

«Y twitter censurando el trending topic»

Ya era hora, así sí se protesta

Ayer, en toda España se celebraron manifestaciones multitudinarias protestando contra los recortes para intentar superar la estafa crisis, que son algo así como echar gasolina a un fuego para que se apague. Por fin muchas organizaciones dispares se decidieron a protestar y no sólo algunos a los que nos llamaban perroflautas hace un tiempo, nada más lejos de la realidad.

Vale que algunas sólo han reaccionado cuando se han tocado sus propios bolsillos, pero menos es nada, que de capullos y gaviotas estamos todos hasta las pelotas.

Os pongo un par de fotos de twitteros amigos, que mi cámara ayer decidió dejar de ir bien y se me colgaba (putos móviles).

Esta foto es del especialista en marca ikkono, de la redonda en Murcia:

Y esta es del desarrollador web y soldado de fortuna jmlweb:

Como podéis observar, todos grandes perroflautas.

 

«Por esos 6 años de cárcel puedes follarte un niño que no sea tuyo, por comparar penas.»

Se busca

El Gobierno de Rajoy quiere blindar las calles, endurecer las leyes, encarcelar a los revoltosos y criminalizar a los que protesten.

No debería ser necesario endurecer la legislación para castigar a esos pocos que las protagonizan, sean forofos del fútbol o antisistemas. Son delitos que ya están penados. Pero los planes del Gobierno utilizan los anecdótico actos vandálicos como coartada para poner sordina al legítimo cabreo de la ciudadanía.

Está claro que, sólo por tener twitter, soy un peligroso criminal. Van a conseguir que sea cierto aquello de que con Franco vivíamos mejor.

 
 
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