Creo que esto es lo que los que pasamos antes de la ESO por colegios e institutos lo llamábamos “parque”. ¿Pero qué clase de gilipollas estamos haciendo crecer?

Y encima en Comic Sans, que no hay otra, no.
La ignorancia es peligrosa. Tan peligrosa que puede acarrear una muerte implacable. Una señora suiza, que pensó que por sus venas corría clorofila y que lo que tenía entre las piernas era una flor, decidió no sin antes documentarse (guiño guiño codazo codazo) que lo mejor que podía hacer para sobrevivir era … no comer y que le diese el sol.

Pero alma de cántaro… ¿no ves que en Suiza no hay sol? Tendrías que haberte venido a España.
Desde nuestra misantropía nos alegramos profundamente de las decisiones de esta mujer. Sólo quedaremos los mejores.
Y aquí que nos volvemos a encontrar con una mejora de nuestra especie, poco a poco. En este caso, Muere otra testigo de Jehová por negativa a una transfusión sanguínea. Sí, en pleno siglo XXI, en Uruguay. La señora Angela Sosa, de los Testículos de Jehová tuvo un accidente con un coche, que le reventó el bazo. La mujer ingreso al hospital consciente, pero su estado desmejoró rápidamente tras la negativa a que se le realizase una transfusión sanguínea. Sus familiares, también testigos, no del accidente, sino de la secta, la apoyaron en su decisión.
Morir por gusto, por no aceptar algo que tan amablemente ha decidido compartir otro ser humano. Desconozco en qué parte de la Biblia prohíbe recibir sangre de otro humano, seguramente en la misma que prohíbe jugar a los nintendos o en la que una violada era obligada a casarse con su violador.
Lo desconozco, pero dentro de lo que cabe, hasta me alegro por la muerta, murió haciendo lo que más le gustaba … el gilipollas.
Fez, haz uno de tus chistes malos, por favor.
